
El pasado lunes 30 de junio, Nike presentó en sociedad la nueva versión de su ya clásica carrera 10K, pero con una diferencia notable: esta vez se llama Nike+ Human Race, y será la primera y más grande carrera a escala global que se haya hecho alguna vez. Seguir Leyendo...
En esta ocasión, los 10K se correrán el 31 de agosto en 24 ciudades al mismo tiempo, pero también cualquiera podrá correrla aunque no esté en ninguna de esas 24 ciudades. Y si bien la oración anterior parece tomada de un libro de ciencia ficción, todo tiene su explicación (tecno) lógica.
La gran vedette de esta edición se llama Sportband ( foto). Se trata de una pulsera con conexión USB que recoge todos los datos registrados por el chip que se coloca en el calzado, para luego volcarlos al sitio Nikeplus. Allí, la información personal de las carreras (tiempos, cantidad de kilómetros recorridos, datos históricos) será sincronizada con la del resto de los corredores que accedan a esa página web.
Entonces, gracias a la novedosa Sportband (o bien vía Ipod) los corredores tendrán la posibilidad de correr por su cuenta en donde se les antoje, si es que no se encuentran ese día en ninguna de las 24 ciudades elegidas, para luego incorporar su recorrido y su información a las carreras realizadas en todas las ciudades y poder cotejarlas con los demas participantes.
Además, desde Nikeplus es posible descargarse aplicaciones para recibir consejos de entrenamiento, comparar tiempos con otros corredores de cualquier parte del mundo y programar música para hacer más entretenida la puesta a punto y la carrera en sí.
Las 24 ciudades elegidas por Nike para la Nike+ Human Race 2008 son (en orden alfabético):
1.-Austin (Estados Unidos)
2.-Bogotá (Colombia)
3.-Buenos Aires (Argentina)
4.-Caracas (Venezuela)
5.-Chicago (Estados Unidos)
6.-Estambul (Turquía)
7.-Lima (Perú)
8.-Londres (Inglaterra)
9.-Los Angeles (Estados Unidos)
10.-Madrid (España)
11.-Melbourne (Australia)
12.-México DF (México)
13.-Munich (Alemania)
14.-New York (Estados Unidos)
15.-Paris (Francia)
16.-Quito (Ecuador)
17.-Roma (Italia)
18.-Sao Paulo (Brasil)
19.-Seúl (Corea del Sur)
20.-Shanghai (China)
21.-Singapur (Singapur)
22.-Taipei (Taiwan)
23.-Vancouver (Canadá)
24.-Varsovia (Polonia).
Además, varios deportistas contratados por la marca, como el ciclista Lance Armstrong y la maratonista Paula Radcliffe, intervendrán de manera especial en alguna de las carreras, y también que en algunas ciudades se anuncia el cierre de cada competencia con la actuación de un artista destacado, en un concierto exclusivo para los participantes.
Nike espera reunir 1 millón de corredores de todo el mundo, incluyendo corredores de otras ciudades que podrán correr y descargar sus kilómetros usando el Nike+.
Lo mejor es que se correrá por una causa, podrás elegir entre 3 fundaciones; la agencia de refugiados de las Naciones Unidas que ayuda a niños a recibir educación (ninemillion.org), la Fundación Lance Armstrong contra el cáncer y la WWF que lucha por reducir los efectos del cambio climático.
Las carreras se irán largando según el huso horario de los países, con inicio en Taipei y finalización en Los Angeles.
Más información e inscripciones en Nike+ Human Race
Corre el día que todo el mundo correrá :
Más información en : The Human Race 10K

Si bien las largas caminatas, la natación, el remo y el ciclismo ayudan a generar una condición aeróbica, el trote es la actividad más accesible para conseguir ese fin.Seguir Leyendo...
Entrenarse al ejercicio es inducir, a través de éste, una adaptación de nuestra biología para ser capaces de responder eficientemente. Así un cambio externo, un ejercicio, genera un cambio interno, una adaptación.
Y en esto, trotar es una de las grandes bases para la fundación deportiva y aeróbica.
Estas líneas son una reiteración, porque desde este punto de vista, el trote regular es magnífico, aumentando la potencia del sistema energético que transforma energía química en movimientos de larga duración. Es decir, el trote aumenta la potencia aeróbica, una adaptación que se refleja en un sistema respiratorio capaz de impregnar más oxígeno en la sangre en los pulmones; en un sistema cardiovascular capaz de hacer circular y entregar más sangre con oxígeno a los músculos; y en unos músculos con un sistema químico enzimático eficaz, capaz de "quemar" más grasas y azúcares, consumiendo más oxígeno, y generando más movimiento.
Esta adaptación aeróbica que induce el trote, se induce también en largas caminatas, sobre todo en pendiente, como en las excursiones, también nadando, o bogando, o practicando ciclismo. El ciclismo involucra una bicicleta, y un tráfico entre vehículos, la natación conlleva saber nadar y un lugar para hacerlo, las excursiones requiere de un escenario natural... Así parece que para el ser urbano, el trote es la más accesible de todas estas prácticas cuando de generar una condición aeróbica se trata.
El trote es natural, requiere las ganas, de un par de zapatillas y el mundo es nuestro, como en "Forrest Gump". Además de la fundación aeróbica procura un fortalecimiento músculo esquelético, y ese espacio mental de los llamados deportes de largo aliento. Un espacio mental refrescante, donde la mente divaga más en paz, con muchas pausas entre los pensamientos, que flotan a veces hasta extinguirse... y nuestra atención queda sólo puesta en sentir nuestro cuerpo, caliente, sudoroso, en movimiento. En una sensación animal elemental.
Ese espacio mental extático que queda después del trote, esa sensación de quedar "encendidos", se atribuye a ciertas hormonas neurotransmisoras que se liberan, llamadas endorfinas. Pero más allá de esta explicación química del éxtasis del ejercicio, y su adicción, lo cierto es que el trote en vez de dejarnos cansados, nos deja mucho más conscientes y cargados de energía para desenvolvernos.
Pero el trote... tiene sus "peros". Es un ejercicio de alto impacto. Es decir, en cada zancada saltamos, caemos y rebotamos contra el suelo, para dar otra. Miles de veces nuestros tobillos, rodillas, caderas y columna vertebral reciben y amortiguan el impacto de estas zancadas, amenazando su integridad por abuso, el que puede traducirse en lesiones, delatadas generalmente por dolores del tronco bajo y de las extremidades inferiores.
En este sentido, el ciclismo, pero sobre todo la natación, causan mucho menos impacto en nuestro cuerpo que el trote. Sin embargo, el trote puede ser desarrollado con precauciones que minimizan la posibilidad de lesiones de abuso.
En sujetos sedentarios estas precauciones deben ser seguidas rigurosamente, aconsejándose un examen médico previo antes de introducir el cambio que significa empezar a trotar. Este examen debe ser siempre realizado antes de comenzar una rutina de trote en personas con síntomas o bajo tratamiento de alguna dolencia; y, en general, a los adultos mayores de 35 años.
La carga de trote viene dada por la distancia, la pendiente y la velocidad de la carrera. Una progresión gradual de la carga es fundamental para prevenir lesiones. Una progresión gradual implica aumentos graduales de la intensidad del ejercicio, su duración y su frecuencia. A mayor edad, la progresión debe ser más lenta, evitándose siempre las zancadas largas.
Por eso, si no es deportista profesional, corra máximo día por medio, y aumente o disminuya su carga de acuerdo al biorritmo. Recuerde que en esos días bajos, el ritmo es la compensación del bajón. Detenga siempre el trote si experimenta un dolor.
Por último, hay que manejar el impacto. Comience calentando suavemente con zancadas cortas de bajo impacto, y progrese a zancadas más largas, que son de mayor impacto. Dése tiempo para que el cuerpo parta. Unos diez minutos. Luego elongue unos cinco, y parta de menos a más. Sepa que el pavimento es más duro que el asfalto. Trate de trotar en superficies blandas, y usar un calzado con la máxima amortiguación. El resto depende de usted. El éxtasis está al alcance de sus pies...
Fuente: www.emol.com

¿Qué ocurre en los deportes de resistencia cuando se utilizan las proteínas musculares como fuente de energía?. ¿Por qué ocurre, cuáles son las consecuencias y qué se debe hacer para minimizarlo?.Seguir Leyendo...
¿Qué es la proteína?
Es una estructura química compleja, formada por cadenas de aminoácidos, los cuales contienen carbono, hidrogeno, oxígeno y nitrógeno. Este último las diferencia en su composición de los hidratos de carbono y las grasas.
Existen 20 aminoácidos, de los cuales 8 son esenciales, es decir que el cuerpo no los puede sintetizar (producir), por lo tanto deben ser incorporados a través de la alimentación.
Los alimentos de origen animal, aportan proteínas de alta calidad o completas, esto quiere decir que contienen todos los aminoácidos esenciales. Por otro lado, los alimentos de origen vegetal, aportan proteínas incompletas, es decir que les falta un aminoácido o lo tienen en muy baja cantidad. Ciertos alimentos se pueden combinar para formar proteínas completas ej: arroz + legumbres, yogur c/ cereal.
El músculo esquelético, que representa alrededor del 40-55% del peso corporal esta formado principalmente por proteínas.
¿Qué función cumplen?
La proteína de la dieta puede utilizarse para servir en las 3 principales funciones del alimento.
Sirve como base estructural para la mayor parte de los tejidos corporales, por ejemplo tendones, ligamentos, músculos, etc. Es esencial para la regulación del metabolismo, es decir que interviene en la formación de enzimas, hormonas, proteínas transportadoras, sistema inmune, coagulación y equilibrio de líquidos. Por último, puede usarse como fuente de energía. Este último punto es el que vamos a analizar
¿Qué ocurre con las proteínas durante el ejercicio?
Los científicos han utilizado varias técnicas para estudiar el metabolismo de la proteína durante el ejercicio. Una de estas técnicas es la medición de urea. Debido a que la urea es un subproducto del metabolismo de las proteínas, la medición de su concentración en la orina, sangre y sudor, puede ser un indicador de la utilización de proteína como fuente de energía. Otra técnica es la medición de amoniaco en sangre , es un indicador de rotura muscular.
Diversos estudios, mencionan que el ejercicio de resistencia estimula la oxidación de aminoácidos, principalmente los de cadena ramificada (AACR), si la actividad es lo suficientemente intensa y prolongada, va a producir una perdida neta de proteína muscular, que se manifiesta por micro desgarros miofibrilares con dolor muscular, y por consiguiente mayor tiempo de recuperación para el próximo entrenamiento. Además, como consecuencia de estos microdesgarros, se produce un aumento de amoniaco en sangre. Aunque no esta determinado el mecanismo subyacente, el aumento de amoniaco se ha relacionado con fatiga. Una teoría es que trastornaría los procesos oxidativos, disminuyendo la producción de energía (acción similar a la del ácido láctico), y otra teoría es que el aumento de amoniaco en sangre podría dañar las funciones cerebrales e inducir fatiga central.
Se cree que la fatiga crónica es el resultado de la utilización crónica de aminoácidos (proteína muscular) durante el ejercicio.
¿Cómo disminuir la utilización de proteínas durante el ejercicio?
Esta bien estudiado que conforme el atleta de resistencia reduce sus depósitos de glucógeno muscular y hepático, aumenta la utilización de aminoácidos (proteínas) como fuente de energía.
Por lo tanto, la forma más simple de disminuir la utilización de aminoácidos musculares es manteniendo los depósitos de glucógeno muscular y hepático.
¿Cómo logramos esto?
Comiendo todos los días alimentos que aporten hidratos de carbono: fideos, arroz, pastas, tallarines frescos, ñoquis, papa, batata, legumbres, pan, frutas, membrillo, barras de cereal, azúcar, miel, maltodextrina. Además, consumiendo este tipo de alimentos durante los entrenamientos, sobretodo si son de más de 2hs de bici y más de 1h15´de trote.
¿Cómo recuperar el desgaste muscular?
Durante el día además de los hidratos de carbono, debe haber un aporte importante de proteínas. Los alimentos que aportan proteínas de mejor calidad son los de origen animal: carne roja, pescado, pollo, clara de huevo, queso, leche y ricota. Las proteínas de origen vegetal, son de menor calidad y generalmente el alimento contiene poca proteína por unidad de peso.
Por otro lado, para luego de los entrenamientos prolongados, una buena alternativa es consumir suplementos de aminoácidos de cadena ramificada y glutamina (la glutamina disminuye los niveles de amoniaco en sangre). Lo ideal dentro de los suplementos son los que vienen en polvo, ya que además contienen carbohidratos.
Fuente :
Silvana Calcagno
Lic. en Nutrición y triatleta Ironman

El agua es uno de los componentes más importantes del cuerpo humano. Es aproximadamente el 60% a 70% del peso total de nuestro cuerpo. El agua baña nuestras células y órganos y además lleva minerales a todas las partes de cuerpo. También ayuda a deshacerse de los residuos. Para estar tener buena salud, necesitamos agua y otros líquidos diariamente. Seguir Leyendo...
Cuando hacemos ejercicio, la sangre se desplaza con más rapidez a través del cuerpo, suministrando los nutrientes necesarios y bajando también la temperatura. A medida que transpiramos sodio (sal) y otros minerales, como el potasio, nuestro cuerpo pierde estos componentes a través de su transpiración. Cuanto más nos ejercitamos, mejor se adapta nuestro cuerpo. El cuerpo aprende a retener los minerales de tal manera, que pierde menos sodio y potasio con la sudoración que continúa aún después de haber terminado el ejercicio.
Algunos consejillos...
- Beber antes, durante y después de las comidas.
- Beber durante los entrenamientos y el "calentamiento" de pre-competición.
- Beber si la orina sale "coloreada" (síntomas de deshidratación).
- Beber cada 15-20 minutos, unos 250-300 mililitros en carreras largas (maratón, por ejemplo).
- Beber agua fría, no sólo para refrescarnos sino para acelerar su adsorción intestinal. Si tienes problemas estomacales (Hernia hiato), mejor agua del tiempo.
- Beber agua no carbonatada (sin burbujas).
- Si se añaden azúcares u otros solutos, no pasar del 10% de concentración peso-volumen.
- En carrera, beber seguido y no a sorbitos para facilitar el paso al intestino y su adsorción.
- Hay que beber aunque no se tenga sed, pues ésta "avisa" cuando ya estamos parcialmente deshidratados.
Para los corredores habituales que ya tienen años de practicar esta disciplina, el salir a correr por las mañanas (independientemente de la temperatura), suele serles mucho más sencillo, pero si usted se está recién adquiriendo la sana costumbre de correr, trotar y/o caminar, seguramente estará luchando a diario en las mañanas contra la posibilidad de quedarse un rato más en la cama y dejar el ejercicio para mejores ocasiones.Seguir Leyendo...
Sin embargo, estas son las mejores condiciones para demostrarse a sí mismo de su autentico deseo por superarse en el plano de la salud y a la vez forjar su carácter venciendo las dificultades que casi todos enfrentamos para vencer a nuestro otro yo que nos grita fuertemente en el interior luchando por continuar con los hábitos cómodos y claudicar en nuestros buenos propósitos de cambiar nuestro estilo de vida.
Algunas formas de hacer menos difícil la tarea de levantarse temprano en la mañana e iniciarse sin problemas en su sesión de entrenamiento se las describimos a continuación:
- Establezca sus metas (que sean alcanzables) por escrito y defínase un plazo para su obtención, una excelente meta puede ser el participar alguna carrera, pues ello implica un reto físico y tiene su plazo bien definido, y además nosotros le ayudaremos a lograr su propósito (para eso fue creada “Mi Guía Personal”).
- Dedique una agenda personal exclusiva a sus notas y apuntes relacionados con lo que hace con respecto a sus objetivos de ejercicio físico (“Mi Guía Personal” es lo que ud. necesita).
- Planee la ruta o recorrido a seguir cuando sale a correr, trotar y/o caminar desde el día o la noche previos.
- Reúna su equipo necesario y acérquelo a la mano para que en la mañana no batalle para encontrarlos (tenis, pants, camisetas, todo lo necesario).
- En cuanto suene el despertador enderécese inmediatamente sin pensarlo dos veces y rápidamente vístase de corredor.
- Verifique la temperatura ambiental y caliente adecuadamente; a menor temperatura mayor duración del calentamiento, de ser posible inicie con una marcha ligera e incremente luego su intensidad para complementar posteriormente su calentamiento con una rutina de ejercicios de estiramiento.
- Realice su entrenamiento de acuerdo a lo que le corresponda en su programa sin excederse y tratando de cumplirlo al pie de la letra en duración y combinación de trote y caminata.
- Al terminar su sesión de entrenamiento enfríe con otra caminata ligera y una nueva serie de ejercicios de estiramientos.
- Dúchese con agua tibia, aumente un poco la temperatura del agua y luego disminúyala poco a poco hasta que el agua este nuevamente tibia para terminar.
- Apunte todos los datos que le puedan ser útiles en su control personal; peso con el que inicia el programa, distancia que recorre, frecuencia cardiaca, tiempo que tarda en recuperarse, la temperatura y condiciones del medio ambiente, cómo se sintió y todo lo que crea que le pueda servir de referencia para posteriormente analizar su desempeño, use el formato de “Mi Guía Personal”.
Es importante que sepa que los dolores musculares que seguramente sintió (o siente aún) los primeros días después de haberse iniciado en el programa, pueden considerarse como normales después de que usted había olvidado ejercitar su “maquina” durante mucho tiempo de su vida.
Fuente :http://www.runmx.com
Gracias al agua nuestro organismo realiza funciones vitales como regular la temperatura corporal o transportar alimentos y gases.
La vida es agua, sin agua no hay vida. El hecho de que el agua constituya alrededor del 60% del peso corporal en los hombres y cerca del 50% en las mujeres prueba ampliamente su importancia para la vida humana.Seguir Leyendo...
Dado que el tejido graso o adiposo contiene escasa cantidad de agua, el porcentaje total de agua en el individuo obeso es inferior al que presenta el no obeso. La relación entre el peso corporal total del agua y el peso corporal libre de grasas, que se denomina peso magro, es bastante constante: en un adulto el peso total del agua representa alrededor del 72% de la masa magra corporal. Este espacio acuoso se distribuye en tres compartimentos: el agua de dentro de las células o espacio intracelular, el líquido intersticial (situado entre las células) y el líquido intravascular, que circula por dentro de los vasos sanguíneos.
Como curiosidad hay que señalar que el líquido extracelular tiene una composición iónica similar a la del agua del mar, aunque más diluida. Estos tres compartimentos acuosos están en continuo intercambio para mantener un equilibrio correcto dentro del organismo.
Dependencia total hacia el agua
El agua es un alimento verdaderamente extraordinario y esencial para la vida: los alimentos y los gases se transportan en medio acuoso, los productos de desecho se expulsan del cuerpo mediante la orina y las heces, el agua regula nuestra temperatura, lubrica nuestras articulaciones y contribuye de forma decisiva a dar estructura y forma al cuerpo mediante la rigidez que proporciona a los tejidos, debido a que este preciado líquido no es comprimible. Además, una correcta hidratación contribuye a mantener la piel tersa y joven, ya que la deshidratación aguda o crónica provoca que la piel se arrugue y resquebraje con facilidad.
Aunque la pérdida de agua puede exceder a menudo al consumo, su contenido en el cuerpo permanece relativamente estable a lo largo del tiempo y, en caso de desequilibrio, una nueva ingesta de líquido permite ajustar en poco tiempo el nivel de agua que nuestro cuerpo precisa.
Un adulto sedentario, en un ambiente sin exceso de calor y humedad, requiere unos dos litros y medio de agua al día, que obtiene de tres fuentes: del líquido que ingiere (alrededor de 1200 ml), de los alimentos que consume (aproximadamente 1000 ml), y del que produce dentro del organismo como consecuencia del metabolismo, que equivale a cerca de 350 mililitros. Las frutas y vegetales son los alimentos que más agua contienen.
Por dónde se elimina el agua
El agua del cuerpo se pierde a través de la orina, la piel, la respiración y la defecación. Por la orina excretamos algo más de un litro diario, y este camino deviene fundamental para eliminar determinados productos resultantes del metabolismo, especialmente de la urea, producto final de la degradación de las proteínas. Cuantas más proteínas incluya una dieta, más agua se requerirá para expulsar los desechos que se generan.
Otra pequeña cantidad de agua se pierde por la piel, en forma de sudor producido por las glándulas sudoríparas. A menudo esta sudoración es invisible, pero en condiciones normales se secretan entre 0,5 litros y 0,7 litros, cantidad que se multiplica cuando la temperatura exterior aumenta. La sudoración es el sistema de refrigeración más importante que tiene el organismo. Por último, la pérdida de agua a través de la respiración y de las heces asciende aproximadamente a 0,4 litros.
Beber sin esperar a la sed
Con el sol y el calor sudamos más y, consecuentemente, la pérdida de líquidos se incrementa. Si a esto se le añade que cuanto más liquido se pierde, más disminuye la capacidad del organismo para regular la temperatura, se entiende lo fundamental que resulta reponer ese agua. Pero no debemos esperar a sentir sed para tomar agua: la boca seca ya es síntoma de deshidratación, y el instinto de beber se pierde con la deshidratación progresiva. Por ello, no hay que confiar en la sed y conviene beber regularmente de 8 a 10 vasos a lo largo del día. Y cuanto más humedad, mayor cantidad de agua ingeriremos. Calor, humedad y ejercicio físico son las condiciones idóneas para que aparezca un cuadro de deshidratación. Una pérdida del 2% del agua corporal supone la pérdida del 20% de la energía física, el agotamiento se acelera con la pérdida de líquido y cuando se pierde el 20% del agua del organismo se eleva el riesgo de sufrir complicaciones graves.
Pero aparte del sol, el calor y el ejercicio, otras circunstancias requieren el aporte extraordinario de líquidos: la fiebre, y, especialmente, la diarrea y los vómitos, cuya incidencia aumenta en verano a causa de las gastroentiritis, más frecuentes en esta época del año.
Síntomas de la deshidratación
Sed, sequedad de las mucosas y de la piel, sensación de ardor y acidez gástrica, somnolencia, fatigabilidad extrema, y si es más grave, ojos hundidos, pulso acelerado, descenso de la tensión arterial, fiebre, retención de líquidos (por lo que algunos órganos, como los riñones, comienzan a fallar, pudiéndose llegar al colapso y la muerte) son algunos de los síntomas de la deshidratación.
No sólo para clamar la sed...
Beba de 1,5 a 2 litros diarios de agua, y si es verano y practica ejercicio, ingiera un aporte extra de líquido sin esperar a que la sed le avise.
Las dietas ricas en grasas y proteínas requieren más líquido para eliminar sus restos metabólicos, ya que estos alimentos contienen menos agua que otros productos.
El calor, la humedad y el ejercicio físico aumentan notablemente los requerimientos de agua de nuestro organismo.
Quienes padecen cálculos de riñón, arenillas o infecciones urinarias deben beber más líquido.
Café, alcohol, te y otras bebidas similares son diuréticos e incrementan la eliminación de líquido por la orina. Cuidado con ellos.
Infecciones, fiebre, vómitos y diarrea ocasionan una rápida pérdida de líquidos, a la que los ancianos y niños son más sensibles, que hay que reponer de inmediato. Un preparado de farmacia o un suero casero (agua con una pizca de bicarbonato y unas gotas de limón y azúcar) ayudarán a restituir de inmediato el liquido necesario.
El envejecimiento va asociado a la desecación, a la pérdida de agua, que afecta a todos los tejidos del organismo, pero especialmente a la piel. Una óptima hidratación desde la infancia ayuda a mantener una piel joven.
Creencias erróneas
Muchas personas se preocupan porque piensan que retienen líquidos y no quieren beber agua. Pero una persona sana no retiene líquidos, el organismo se las arregla perfectamente para mantener el equilibrio y si hay exceso de líquido aumenta la eliminación por orina. Es lo contrario, el "defecto de líquido", lo que debe preocuparnos, ya que es más que probable que como consecuencia padezcamos estreñimiento y más problemas articulares y tendinosos, la piel parezca más arrugada y la orina la expulsemos más concentrada y densa, lo que favorece la formación de cálculos, arenillas y hasta infecciones urinarias. Sólo en caso de enfermedades renales, hepáticas, cardiacas o varices muy desarrolladas se puede, por indicación médica, disminuir la ingesta de líquidos.
Otro error frecuente es acudir a la sauna para bajar de peso. En la sauna perdemos única y exclusivamente líquido que hay que reponer de inmediato. Además, mediante ese líquido se pierden también electrolitos y sales que debemos reponer. Lo mejor para ello es el zumo de frutas, especialmente el de naranja.
No hay que tomar diuréticos para perder peso. Los diuréticos no se pueden ingerir sin la expresa indicación del médico, ya que provocan efectos secundarios que hay que controlar.
El agua no engorda: su exceso se elimina. Pero, además, ¿ha pensado que la ingerimos a 14 grados y la eliminamos a 37 grados y que esto supone que hemos utilizado mucha energía para calentarla? Cabe pensar, pues, que el agua no sólo no engorda, sino que adelgaza.
Fuente : Revista Consumer Eroski